Cuando el discurso oficial choca con la realidad: un testimonio sobre el petrismo y la Colombia rural
“Todo sapo, informante, desobediente y que no acepte las órdenes será fusilado.”
Esa frase no la escribió un novelista. No salió de una película. La escribieron las disidencias de las FARC en un comunicado dirigido a una comunidad campesina, y la persona que me la mostró —a quien llamaré Juan, un nombre ficticio para proteger su identidad— la celebró como si fuera una buena noticia. Ese momento, esa conversación, es lo que me ha llevado a escribir estas líneas.
Este no es un artículo de opinión en el sentido tradicional. Es el relato de lo que vi y escuché con mis propios oídos durante unos días en una zona rural de Colombia, contrastado con hechos verificables, documentados por medios de comunicación nacionales e internacionales. No pretendo convencer a nadie de nada. Solo quiero poner sobre la mesa una realidad que, para quienes vivimos en las ciudades, a veces se vuelve abstracta: la vida en el campo colombiano, bajo la sombra de los grupos armados, sigue siendo una vida de miedo, de amenazas y de silencio forzado. Y duele profundamente que haya quienes, desde la comodidad de un discurso político, celebren ese silencio.
El contexto: la violencia que no cesa
Colombia lleva décadas intentando construir la paz, y cada intento ha chocado contra la misma pared: los grupos armados ilegales no negocian de buena fe. Durante el gobierno de Gustavo Petro, se implementó la política de “Paz Total”, una apuesta ambiciosa que buscaba dialogar con todos los actores armados. Sin embargo, los resultados no han sido los esperados. De hecho, varios análisis coinciden en que la violencia no ha disminuido; en algunos casos, ha empeorado.
Un artículo de Insight Crime de enero de 2026 señala que “en 2025, Colombia experimentó niveles de violencia no vistos en años, producto de disputas entre grupos criminales, fortalecidos militar y…”. La publicación académica La política de la paz total en Colombia. ¿Ha... concluye que “luego de tres años, el balance de la Paz Total no es alentador, pues ha enfrentado serias dificultades políticas, jurídicas e institucionales”. La realidad es que la política de “Paz Total” generó más expectativas que resultados transformadores, y el crecimiento de las organizaciones armadas no se ha detenido.
Los números respaldan esta preocupación. En 2024, el ELN cometió 86 acciones terroristas entre el 3 de agosto y el 22 de octubre, después de romper el cese al fuego. El 17 de septiembre de 2024, este mismo grupo atacó una base militar en Puerto Jordán, Arauca. Ese mismo año, en el municipio de Taminango, Nariño, un carro bomba dejó tres muertos y nueve heridos. Y en junio de 2024, se registraron atentados con drones y carros bomba en los departamentos de Cauca y Valle del Cauca.
El 2025 no fue mejor. En diciembre de ese año, el ELN perpetró un atentado contra una base militar en Aguachica, Cesar, donde murieron siete soldados y 31 resultaron heridos. La guerrilla también anunció cuatro paros armados en 2025, el último de ellos con alcance nacional. La violencia no es un invento de la oposición. Es una realidad que se vive en carne propia en los territorios.
El comunicado que me heló la sangre
Durante mi estancia en esa zona rural, alguien me mostró un comunicado de las disidencias de las FARC. No puedo revelar detalles específicos para proteger a las personas involucradas, pero el contenido era claro y escalofriante: se amenazaba con fusilar a cualquier persona considerada “sapo”, informante o desobediente. “Todo sapo, informante, desobediente y que no acepte las órdenes será fusilado”, decía el texto. Y Juan, el campesino que se llenaba la boca defendiendo al petrismo, lo celebró: “Si esto se aplicara a nivel nacional, Colombia sería una ‘belleza’”, me dijo.
Esa frase me dejó helado. No podía creer que alguien pudiera celebrar una amenaza de muerte, una sentencia sumaria dictada por un grupo armado ilegal. Pero luego entendí algo: Juan no es malo. Juan es una persona que ha vivido tanto tiempo en ese entorno de miedo y violencia que ha normalizado lo inaceptable. Lleva tres años viviendo solo en esa zona rural, no toda su vida como otros campesinos. Tal vez por eso, al no haber crecido ahí, adoptó con más fervor el discurso que justifica el control territorial de los grupos armados como una forma de “orden”.
Pero que alguien lo normalice no significa que sea correcto. No podemos permitir que el miedo y la costumbre nos hagan aceptar que un grupo armado ilegal dicte quién vive y quién muere en cualquier rincón de Colombia.
El silencio cómplice de un discurso peligroso
Uno de los aspectos más preocupantes del petrismo es cómo, desde el discurso oficial, se ha minimizado la gravedad de la situación de seguridad. Se ha dicho que la “inseguridad” es un invento de la oposición, que el país es más seguro que nunca. Pero los hechos demuestran lo contrario. Y lo que es peor, se ha llamado a la “paz total” a una estrategia que, en la práctica, ha otorgado legitimidad y poder a grupos terroristas sin exigirles nada a cambio.
La denuncia es grave: organizaciones como INDEPAZ han documentado masacres y asesinatos de líderes sociales que no cesan. Y lo más inquietante es que, desde el gobierno, se ha llegado a calificar como “inaceptables” los atentados, pero las acciones concretas para frenarlos han sido limitadas. Como señala un análisis de la Universidad de Navarra, “el gobierno se encontró con una situación que le ha superado y sus respuestas han sido limitadas y sin resultados”.
Lo que viví en esa zona rural es un microcosmos de lo que ocurre en muchas regiones de Colombia: los grupos armados imponen su ley, amenazan a la población y, lamentablemente, encuentran eco en quienes, desde una postura ideológica, justifican o minimizan su accionar. No se puede hablar de “paz total” cuando los campesinos viven bajo amenaza de fusilamiento. No se puede hablar de “seguridad” cuando los grupos terroristas se sienten con la autoridad de dictar órdenes y castigar a quienes las desobedecen. Y no se puede permitir que un discurso político convierta en “belleza” lo que es, en realidad, una dictadura territorial.
Un llamado a la reflexión
Este artículo no es un ataque a una ideología política. Es un llamado a la reflexión, desde la experiencia directa y los hechos verificables. No se trata de ser de derecha o de izquierda. Se trata de ser colombiano y de no aceptar que ningún grupo armado, bajo ninguna bandera, tenga el derecho de amenazar de muerte a un campesino por no obedecer sus órdenes.
Juan, el campesino que celebró el comunicado, no es mi enemigo. Es un reflejo de lo que la violencia prolongada puede hacerle a la mente humana: normalizar lo inaceptable. Pero no podemos permitir que esa normalización se convierta en política de Estado. El Estado colombiano debe recuperar el control de su territorio, debe proteger a sus ciudadanos y no puede, bajo ningún concepto, negociar con grupos terroristas desde una posición de debilidad que los fortalezca.
La paz no se construye con discursos vacíos ni concesiones a quienes siembran el terror. La paz se construye con hechos, con presencia estatal efectiva y con la garantía de que ningún colombiano tendrá que vivir con miedo a ser fusilado por no aceptar las órdenes de un grupo armado ilegal. Porque, como bien lo dijo un campesino en una conversación que nunca olvidaré: “La paz no es que ellos nos manden. La paz es que podamos vivir sin que nadie nos mande a matar”.
Referencias
Las siguientes fuentes respaldan la información presentada en este artículo.
- Ambos, K. (2026). La política de la paz total en Colombia. ¿Ha... Revista Científicus.
- Blu Radio. (2025, diciembre 15). ELN incrementa acciones terroristas en el país por el paro armado. https://www.bluradio.com
- El Tiempo. (2024, junio 8). Presidente Gustavo Petro tras atentados terroristas en Cauca y Valle: 'La orden es neutralizar al Emc'. https://www.eltiempo.com
- Infobae. (2024, mayo 21). Ministerio de Defensa publicó el cartel de los jefes guerrilleros que atacaron en el Cauca y el Valle. https://www.infobae.com
- Infobae. (2026, junio 11). Disidencias de las Farc se atribuyeron masacre de cuatro campesinos en Remedios, Antioquia: “Eran informantes”. https://www.infobae.com
- Insight Crime. (2026, enero 5). El laberinto sin salida de la Paz Total en Colombia. https://insightcrime.org
- RCN Radio. (2024, octubre 22). ELN cometió 86 acciones terroristas en Colombia, después de la ruptura del cese el fuego. https://www.rcnradio.com
- Semana. (2024, octubre 6). “La paz total es un verdadero fiasco”: fuerte crítica al gobierno tras nuevas masacres. https://www.semana.com
- Spanish.people.com.cn. (2025, diciembre 20). Al menos 7 soldados mueren por ataque de guerrilla ELN en base militar colombiana. https://spanish.people.com.cn
- Spanish.news.cn. (2024, junio 23). Atentado de coche bomba deja 3 muertos y 9 heridos en sur de Colombia. https://spanish.news.cn
- Universidad de Navarra. (s.f.). Sin 'Paz Total': Fuerte recrudecimiento de la violencia en... https://www.unav.edu
- Wikipedia. (s.f.). Atentado en Arauca de 2024. https://es.wikipedia.org
Nota del autor
Los nombres y detalles específicos de ubicaciones han sido modificados para proteger la identidad y seguridad de las personas involucradas. Sin embargo, los hechos y las fechas citadas son verificables a través de las fuentes periodísticas y académicas mencionadas.
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